#labibliotecateescucha

Publicado: 13 de mayo de 2022 en Documentación

#labibliotecateescucha fue el lema que llevó la campaña puesta en marcha desde las bibliotecas del Hospital Universitario Fundación Alcorcón y del Hospital Universitario Ramón y Cajal.

El objetivo de esta campaña era dar voz y escuchar las opiniones de las profesionales sanitarias.

Campaña: La biblioteca te escucha

Se han realizado estudios y se han emitido opiniones sobre cómo debe ser y funcionar una biblioteca de ciencias de la salud, pero en nuestra opinión, en la mayoría de ocasiones con un sesgo desde el punto de vista bibliotecario. A las usuari@s hay que escucharlas también. Dentro de lo razonable, su punto de vista y opinión, nos va a permitir:

-Introducir mejoras en la biblioteca.

-Adaptar los y mejorar los servicios.

-Conocer de primera mano las necesidades de las usuarias.

-Ampliar, reciclar nuestra competencias profesionales.

Gracias a la participación y colaboración de diferentes profesionales (médicos, enfermeras, estudiantes, residentes, etc.) de diversos lugares (Madrid, Andalucía, Navarra) hemos reunido una serie de videos que nos dan una visión tanto de los aspectos que más se valora o son imprescindibles en una biblioteca como aquellas cuestiones, que a nivel personal, cada persona considera que tiene que mejorar.

Os compartimos el enlace con los videos (seguirán llegando algunos). Si os apetece participar o colaborar ya que dejaremos ese espacio de opinión abierto, podéis contactar con nosotras: bibliotecariashospitales@gmail.com

¡Difunde y colabora! ¿Eres profesional sanitario? Cuéntanos que´opinas de la biblioteca. Queresmo escucharte. Sois importantes para dar un buen servicio y mejorar.

#labibliotecateescucha

La comunicación es algo más que dar o recibir información. En las bibliotecas, para mí la comunicación es una herramienta básica que, por un lado, permite dar entender a la otra persona que la estás escuchando y que estás intentando atender y resolver sus necesidades. Esto que parece algo básico y lógico no es común hacerlo de la manera adecuada en una sociedad muy individualista, centrada en el yo y en creer que una misma es más importante que todo lo que nos rodea. Además, el hecho de tener una comunicación efectiva permite también hacer por extensión marketing bibliotecario.

En mi biblioteca, la comunicación ha permitido, a nivel interno, que la biblioteca cuente con usuari@s satisfechos que además utilizan el boca a boca difundiendo la utilidad y servicios de la biblioteca; a nivel externo, también permite a la biblioteca mayor visibilidad y crear redes con otras bibliotecas.

Os cuento estos «trucos» básicos pero efectivos. Sé que son útiles porque los he probado y porque he sufrido cuando otras bibliotecas no los han tenido en cuenta y os aseguro que la imagen y percepción cambia.

Contesta todos los correos en un tiempo prudencial. No solo es importante contestar a quiénes consideramos con más «caché» en la biblioteca. Todos l@s usuari@s son importantes. Si algo de lo que piden o preguntan no lo puedes resolver en el momento, un correo indicando que has recibido su petición y en cuanto realizas la consulta (o lo que seas) le responderás será muy agradecido y dejará ver tu disposición como bibliotecaria (y la de la biblioteca) para resolver y atender dudas y preguntas. Esto mismo se aplica a correos de otras bibliotecas u otras personas externas. Si alguien me responde tres días, una semana después o no lo hace, dice mucho de esa personas y no bueno.

Agradece. Da feedback. Puede parecer que te hace perder el tiempo pero ¿no te has parado a pensar que quizás vamos demasiado rápidas o que estamos dejando la comunicación a medias?

*Si alguien te ha enviado un artículo o ha hecho aportaciones a un trabajo grupal, da las gracias (no tardes una semana, no hay excusas)

*Si alguien te pide que realices un cambio en un documento, en un trabajo, etc., da las gracias por la sugerencia y da confirmación de que está hecho. No dejes a la otra persona en ascuas.

-Sé transparente. Si te has comprometido a realizar un trabajo, una acción en un periodo de tiempo determinado, o sé va a posponer el plazo y no vas a poder cumplirlo, comunícalo. No hagas silencio administrativo y que otras personas sigan trabajando en balde.

Aprende los canales de comunicación adecuados. También facilita la comunicación y evita confusiones y malentendidos. No tolda la información es adecuada para todos los canales. Que no te pueda el ansia por la visibilidad.

*Información interna sobre cursos, recursos quizás es una información que no debe ir publicada en un blog. ¿De qué le sirve a alguien completamente externo esa información? De nada. Hay otros canales, herramientas y maneras de dar visibilidad a lo que está haciendo una biblioteca.

*Comparte información «original» en blogs o similares, no copia/pegas o traducciones literales de otros recursos. Esas traducciones que tengan una información añadida valiosa, que aporte algo. Si no es así, igualmente, hay otros medios donde se puede dar información de interés para nuestros usuarios o que necesitan conocer.

Como veis, son tips sencillos y de sentido común pero a veces nos cuesta ponerlos en practica pero da muy buenos resultados tenerlos en cuenta.

¿Qué otros os vienen a la cabeza o tenéis en cuenta?

Hace tiempo que en las bibliotecas médicas se maneja el concepto de biblioteca virtual y que muchas tareas y servicios de atención al/la usuari@ no necesariamente se tienen que hacer de manera presencial.

¿Implica esto que tengan que desaparecer los espacios físicos de las bibliotecas? No, todo lo contrario. Creo que son importantes y necesarios porque es vital para el buen funcionamiento y resistencia de las bibliotecas. No solo facilitan el contacto, sino que son una herramienta de marketing y difusión de los servicios y de la labor de las bibliotecarias médicas.

También desde hace tiempo se vienen cerrando bibliotecas médicas (aprovechando alguna que otra jubilación), se ha reducido el espacio (con excusa de obras o del COVID-19) y veremos si ese espacio se recupera y se recupera para uso bibliotecario o se le da otra función.

Para mí, estos cierres tienen una connotación simbólica muy importante: la poca importancia que la mayoría del personal gestor les otorga a las bibliotecas.

¿Qué estamos haciendo las bibliotecarias?

Se ha presumido y difundido mucho la colaboración que han realizado las bibliotecas de ciencias de la salud para ofrecer información durante la pandemia del COVID-19, pero no ha habido tanta unión (por ser diplomática) en Madrid, el entorno cercano que más me afecta. Permitidme decir y recurrir al refranero popular porque en este caso lo retrata muy bien: hay que estar a las duras y a las maduras.

El compañerismo no se demuestra solo cuando hay que sacarse la foto y los cinco minutos de fama, sino también apoyando (o al menos, dando algún tipo de respuesta) propuestas de utilidad de compañeras de profesión para salvar, sí, salvar, a las bibliotecas médicas.

No hay una única forma de llegar al mismo sitio (salvo para los fascistas) y varios caminos pueden ser compatibles entre sí y encontrarse en algún punto.

Hacer el vacío de esta manera me lleva a lanzar(me) preguntas:

¿Solo se quiere dar la cara para lo bueno y figurar?

¿Hay cierta presión para aislar a las personas que difieren en la forma de pensar?

¿Por qué se habla de la importancia de las bibliotecas si luego cuando se hace urgente hablar, se calla?

¿Se busca el interés particular (o de un grupo reducido) más que el interés general? ¿o qué las cosas se tengan que hacer de una determinada manera?

Se ha podido hacer más, al menos intentarlo, y no se ha querido. Cualquier acción, suma.

Un poquito de educación y respeto por lo menos.

No tengo nada más que decir… por hoy.

Hay muchos libros sobre liderazgo (más de medio millón). Hay bastantes artículos en blogs sobre liderazgo (podría ser infinito repasar Google). Ya no tantos libros sobre liderazgo en bibliotecas y quizás más difícil o imposible libros sobre liderazgo en bibliotecas médicas (aunque es evidente que se puede extrapolar de alguna manera lo general). Así que no seré yo quién dé lecciones sobre este tema, más allá de aquellas cuestiones que son imprescindibles y que creo que en la práctica diaria ayudan a mejorar y ser conscientes del trabajo que estamos llevando a cabo y cómo lo estamos realizando.

Por el mero hecho de estar en un puesto de responsabilidad, no somos líderes. La responsabilidad (merecida o no) nos llega mediante la institución en la que trabajamos. El liderazgo lo adquirimos de manera informal por ser capaces de influir en las demás personas, motivar y generar impacto alrededor. Una vez que apreciamos la diferencia entre ser jefa o ser quien manda de liderar, caemos del guindo y nos damos cuenta de que hay muchas personas que mandan y pocas que lideran. Más se complica si eres mujer.

Simplemente, remitiéndonos a las «habilidades blandas» que se supone que debe tener alguien que dirige lo podemos ver. Las mujeres somos las que solemos tener esas aptitudes y actitudes, en general, por cómo se nos ha socializado y enseñado. Curiosamente están mal vistas o no se valoran en nosotras pero sí cuando las posee un hombre (al que falta hacerle la ola por algo que para bien de todas, se tendría que suponer lo deseable) que normalmente se rige por otros patrones a la hora de trabajar (también aprendidos). Esta viñeta de Javirroyo en su libro Laborachismo, lo deja muy claro:

Javirroyo.Laboromachismo

¿Qué nos aporta ser una buena líder? Más allá de una posible satisfacción personal, en mi opinión, creo que repercute en un buen ambiente de trabajo, en una complicidad para realizar las tareas en la biblioteca con cierto entusiasmo y responsabilidad y en las ganas y energías para mejorar haciendo propuestas y siendo creativas.

Antes, de comentar lo que considero actitudes/habilidades/competencias necesarias para ser una buena líder (dentro de las muchas que pueden existir o que según qué contexto se pueden priorizar) voy a nombrar de forma resumida lo que no te hace una buena líder, sobre todo, porque estamos inmersas en una sociedad muy líquida (eso dice Baumann) y muy voluble donde la mercantilización de cuerpos, personas y creo que hasta actitudes y formas de ser está a la orden del día y esto nos puede llevar a la conclusiones equivocadas sobre lo que nos hace mejores personas, más «guays» o mejores trabajadoras.

El mero hecho de ser responsable de una biblioteca. Lo he comentado antes, puedes mandar, tener cierto poder otorgado pero no tener la más mínima influencia.

Postureo en redes sociales. Nos han vendido tanto que tenemos que mostrarnos, precisamente vender nuestra imagen, nuestra marca, que nos hemos convertido o podemos llegar a ser una mera caja decorada muy bonita por fuera pero sin nada dentro. Cuidado con el exceso de exposición, con el ansia por el ser el primero o querer parecer el que más sabe o estar en todos los sitios indiscriminadamente. Esa imagen que queremos transmitir tiene que ser coherente con nuestra forma de ser en el día a día y en el trabajo presencial con compañeras. Ya lo he dicho en otras ocasiones, no solo por estar visible todo el rato, significa que tengas aptitudes de liderazgo.

-Dejar patente a toda costa que tú eres quien manda. Sí, hace falta humildad, auto-reflexión, consciencia y reconocer que tenemos puntos que mejorar o trabajar.

Vamos al lío. ¿Cómo podemos llegar a alcanzar el liderazgo en nuestro ámbito de trabajo? ¿Qué habilidades, competencias tenemos que trabajar y fomentar en nosotras y en nuestros equipos? Aquí os dejo algunas de las que me parecen más importantes.

-Honestidad y humildad. Honestidad con una misma y con los demás. Saber decir «no lo sé». Humildad para evitar creernos mejores que las demás y para aceptar y reconocer que también nos equivocamos y cometemos errores.

-Motivación. Ser capaces de la auto-motivación pero también de mover a las personas con las que trabajamos. Estaría muy relacionado con conseguir que nuestro equipo sienta que forma parte de un proyecto, de algo más grande, al que aporta su granito de arena, es decir, conseguir que el personal de la biblioteca se sienta incluido.

Confianza. Tenemos que cree en nosotras mismas y en las posibilidades del equipo.

-Cooperación. Aunque en muchas bibliotecas médicas solo trabaja una persona, es importante, cuando sea posible, fomentar el trabajo en equipo, la cooperación interna (dentro de la propia biblioteca) como externa (con otras bibliotecas).

-Vínculos. Saber crear vínculos. No necesariamente tiene que derivar en una relación de amistad pero sí cierta pertenencia al grupo y de implicación en el trabajo. Muy relacionado con la confianza y la cooperación.

-Comunicación. Me gustaría tratarlo en un artículo aparte por la relevancia que tiene. Pero es evidente que hay que tener una buena comunicación a todos los niveles (compañeras, superiores, otras bibliotecas, proveedores, etc.) y en todos los medios (presencial, correo, teléfono). Muy obvio pero también muy común no cuidarla. La buena comunicación incluye el respeto, la educación, la escucha, la tolerancia y la asertividad.

Autogestión. Creo que no está incluida habitualmente en los libros pero me parece importante en el sentido de organizarse, planificarse, sabe hacer las cosas de forma autónoma. Fomentar esta misma habilidad en las compañeras de la biblioteca. Dentro de los posibles protocolos o flujos de trabajo, que tengan cierto margen para organizarse su jornada laboral.

-Estimulación intelectual. No hay nada más aburrido y monótono que un trabajo rutinario (aunque hay personas que por si perfil les gustan). Siempre que sea posible abogo, por en la medida de la capacidad de cada persona, promover retos en el trabajo, dar nuevas tareas o enseñar nuevas funciones.

Ganas de aprendizaje. Si estamos motivadas para aprender nuevas cosas y mejorar, también seremos un buen ejemplo para nuestro equipo y sabremos cómo hacer que también tengas ganas de aplicarse en su formación. Puedes sugerir cursos o talleres que les ayuden a desempeñar mejor sus tareas en el día a día y a actualizarse en sus conocimientos.

-Flexibilidad. Trabajamos en un entorno relativamente cambiante en muchos sentidos así que nada de ser rígidos y sentirnos atemorizados por los cambios (siempre asustan) pero debemos ser conscientes de que pueden surgir en cualquier momento y necesitaremos adaptarnos.

-Horizontalidad. Teniendo en cuenta el saber estar, y el puesto que cada persona desempeña, no funcionar a aludir siempre a la jerarquía laboral en la que nos desenvolvemos. Hace que todo lo anterior sea muy difícil de llevar a cabo. Nos despreocupamos y nos interesa más los resultados y el tener a nuestro ego saciado.

Por supuesto, todo esto que menciono estará condicionado o tendrá sus limitaciones ya que el que se valoren estas actitudes, se trabaje así o se fomenten tienen relación con otros factores. Entre ellos:

-La personalidad de la persona que lidera. Por poner un ejemplo, ¿puede alguien con afán de poder y control dejar con facilidad la autogestión de su equipo o la flexibilidad?

-La personalidad de las personas del equipo. Mi experiencia me dice que hay personas que sí han desarrollado habilidades que les permite un aprendizaje rápido y cierto pensamiento divergente para desarrollar tareas y solucionar problemas pero hay otras que les cuesta salir mucho de un trabajo mecánico y rutinario. Necesitan órdenes continuas y pautas muy marcadas para sentirse seguras y trabajar.

-La formación (igualmente tanto del potencial líder como de las personas que están a su cargo). Para mí, algo clave y en lo que insisto continuamente. En las bibliotecas, se sigue contratando mucho personal sin formación específica. Y sí, por mucho que se quiera tapar, también mi experiencia me dice (salvando excepciones) que no es lo mismo enseñar a alguien que viene con una base previa que a una persona que no sabe nada, absolutamente nada de una biblioteca.

En definitiva, todas estas cuestiones nos apelan de alguna manera en nuestro día a día. Influyen, como decía en cómo funciona una biblioteca y cómo se percibe ésta desde fuera. A su vez, influirá en la imagen que tanto el entorno como la sociedad se hace de una biblioteca, la visibilidad que tendrá, y la capacidad de acción que tendremos y credibilidad para pedir inversiones, mejoras u apoyos.

Me parece muy interesante trabajar todas estas actitudes a nivel personal, pero también colectivo. Y cómo nos afecta el querer ser líder o influenciar siendo mujer u hombre. En bibliotecas, como en muchos ámbitos, hay muchísimas más mujeres pero también parece que a puestos de dirección o visibles en redes sociales lo son más los hombres que las mujeres.

¿Cómo lo veis? ¿Añadiríais algún otra habilidad o competencia? ¿Cómo os resuena con vuestro día a día en la biblioteca?

Os dejo aquí algunos recursos y enlaces por si es de vuestro interés.

-BiblioteCoach. Liderazgo y bibliotecas

-Key skills for library managers: leadership

-Liderazgo y liderazgo femenino. En: Estrategias y herramientas para el desarrollo profesional y el liderazgo femenino. Curso virtual Aula periféricas