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Hay muchos libros sobre liderazgo (más de medio millón). Hay bastantes artículos en blogs sobre liderazgo (podría ser infinito repasar Google). Ya no tantos libros sobre liderazgo en bibliotecas y quizás más difícil o imposible libros sobre liderazgo en bibliotecas médicas (aunque es evidente que se puede extrapolar de alguna manera lo general). Así que no seré yo quién dé lecciones sobre este tema, más allá de aquellas cuestiones que son imprescindibles y que creo que en la práctica diaria ayudan a mejorar y ser conscientes del trabajo que estamos llevando a cabo y cómo lo estamos realizando.

Por el mero hecho de estar en un puesto de responsabilidad, no somos líderes. La responsabilidad (merecida o no) nos llega mediante la institución en la que trabajamos. El liderazgo lo adquirimos de manera informal por ser capaces de influir en las demás personas, motivar y generar impacto alrededor. Una vez que apreciamos la diferencia entre ser jefa o ser quien manda de liderar, caemos del guindo y nos damos cuenta de que hay muchas personas que mandan y pocas que lideran. Más se complica si eres mujer.

Simplemente, remitiéndonos a las «habilidades blandas» que se supone que debe tener alguien que dirige lo podemos ver. Las mujeres somos las que solemos tener esas aptitudes y actitudes, en general, por cómo se nos ha socializado y enseñado. Curiosamente están mal vistas o no se valoran en nosotras pero sí cuando las posee un hombre (al que falta hacerle la ola por algo que para bien de todas, se tendría que suponer lo deseable) que normalmente se rige por otros patrones a la hora de trabajar (también aprendidos). Esta viñeta de Javirroyo en su libro Laborachismo, lo deja muy claro:

Javirroyo.Laboromachismo

¿Qué nos aporta ser una buena líder? Más allá de una posible satisfacción personal, en mi opinión, creo que repercute en un buen ambiente de trabajo, en una complicidad para realizar las tareas en la biblioteca con cierto entusiasmo y responsabilidad y en las ganas y energías para mejorar haciendo propuestas y siendo creativas.

Antes, de comentar lo que considero actitudes/habilidades/competencias necesarias para ser una buena líder (dentro de las muchas que pueden existir o que según qué contexto se pueden priorizar) voy a nombrar de forma resumida lo que no te hace una buena líder, sobre todo, porque estamos inmersas en una sociedad muy líquida (eso dice Baumann) y muy voluble donde la mercantilización de cuerpos, personas y creo que hasta actitudes y formas de ser está a la orden del día y esto nos puede llevar a la conclusiones equivocadas sobre lo que nos hace mejores personas, más «guays» o mejores trabajadoras.

El mero hecho de ser responsable de una biblioteca. Lo he comentado antes, puedes mandar, tener cierto poder otorgado pero no tener la más mínima influencia.

Postureo en redes sociales. Nos han vendido tanto que tenemos que mostrarnos, precisamente vender nuestra imagen, nuestra marca, que nos hemos convertido o podemos llegar a ser una mera caja decorada muy bonita por fuera pero sin nada dentro. Cuidado con el exceso de exposición, con el ansia por el ser el primero o querer parecer el que más sabe o estar en todos los sitios indiscriminadamente. Esa imagen que queremos transmitir tiene que ser coherente con nuestra forma de ser en el día a día y en el trabajo presencial con compañeras. Ya lo he dicho en otras ocasiones, no solo por estar visible todo el rato, significa que tengas aptitudes de liderazgo.

-Dejar patente a toda costa que tú eres quien manda. Sí, hace falta humildad, auto-reflexión, consciencia y reconocer que tenemos puntos que mejorar o trabajar.

Vamos al lío. ¿Cómo podemos llegar a alcanzar el liderazgo en nuestro ámbito de trabajo? ¿Qué habilidades, competencias tenemos que trabajar y fomentar en nosotras y en nuestros equipos? Aquí os dejo algunas de las que me parecen más importantes.

-Honestidad y humildad. Honestidad con una misma y con los demás. Saber decir «no lo sé». Humildad para evitar creernos mejores que las demás y para aceptar y reconocer que también nos equivocamos y cometemos errores.

-Motivación. Ser capaces de la auto-motivación pero también de mover a las personas con las que trabajamos. Estaría muy relacionado con conseguir que nuestro equipo sienta que forma parte de un proyecto, de algo más grande, al que aporta su granito de arena, es decir, conseguir que el personal de la biblioteca se sienta incluido.

Confianza. Tenemos que cree en nosotras mismas y en las posibilidades del equipo.

-Cooperación. Aunque en muchas bibliotecas médicas solo trabaja una persona, es importante, cuando sea posible, fomentar el trabajo en equipo, la cooperación interna (dentro de la propia biblioteca) como externa (con otras bibliotecas).

-Vínculos. Saber crear vínculos. No necesariamente tiene que derivar en una relación de amistad pero sí cierta pertenencia al grupo y de implicación en el trabajo. Muy relacionado con la confianza y la cooperación.

-Comunicación. Me gustaría tratarlo en un artículo aparte por la relevancia que tiene. Pero es evidente que hay que tener una buena comunicación a todos los niveles (compañeras, superiores, otras bibliotecas, proveedores, etc.) y en todos los medios (presencial, correo, teléfono). Muy obvio pero también muy común no cuidarla. La buena comunicación incluye el respeto, la educación, la escucha, la tolerancia y la asertividad.

Autogestión. Creo que no está incluida habitualmente en los libros pero me parece importante en el sentido de organizarse, planificarse, sabe hacer las cosas de forma autónoma. Fomentar esta misma habilidad en las compañeras de la biblioteca. Dentro de los posibles protocolos o flujos de trabajo, que tengan cierto margen para organizarse su jornada laboral.

-Estimulación intelectual. No hay nada más aburrido y monótono que un trabajo rutinario (aunque hay personas que por si perfil les gustan). Siempre que sea posible abogo, por en la medida de la capacidad de cada persona, promover retos en el trabajo, dar nuevas tareas o enseñar nuevas funciones.

Ganas de aprendizaje. Si estamos motivadas para aprender nuevas cosas y mejorar, también seremos un buen ejemplo para nuestro equipo y sabremos cómo hacer que también tengas ganas de aplicarse en su formación. Puedes sugerir cursos o talleres que les ayuden a desempeñar mejor sus tareas en el día a día y a actualizarse en sus conocimientos.

-Flexibilidad. Trabajamos en un entorno relativamente cambiante en muchos sentidos así que nada de ser rígidos y sentirnos atemorizados por los cambios (siempre asustan) pero debemos ser conscientes de que pueden surgir en cualquier momento y necesitaremos adaptarnos.

-Horizontalidad. Teniendo en cuenta el saber estar, y el puesto que cada persona desempeña, no funcionar a aludir siempre a la jerarquía laboral en la que nos desenvolvemos. Hace que todo lo anterior sea muy difícil de llevar a cabo. Nos despreocupamos y nos interesa más los resultados y el tener a nuestro ego saciado.

Por supuesto, todo esto que menciono estará condicionado o tendrá sus limitaciones ya que el que se valoren estas actitudes, se trabaje así o se fomenten tienen relación con otros factores. Entre ellos:

-La personalidad de la persona que lidera. Por poner un ejemplo, ¿puede alguien con afán de poder y control dejar con facilidad la autogestión de su equipo o la flexibilidad?

-La personalidad de las personas del equipo. Mi experiencia me dice que hay personas que sí han desarrollado habilidades que les permite un aprendizaje rápido y cierto pensamiento divergente para desarrollar tareas y solucionar problemas pero hay otras que les cuesta salir mucho de un trabajo mecánico y rutinario. Necesitan órdenes continuas y pautas muy marcadas para sentirse seguras y trabajar.

-La formación (igualmente tanto del potencial líder como de las personas que están a su cargo). Para mí, algo clave y en lo que insisto continuamente. En las bibliotecas, se sigue contratando mucho personal sin formación específica. Y sí, por mucho que se quiera tapar, también mi experiencia me dice (salvando excepciones) que no es lo mismo enseñar a alguien que viene con una base previa que a una persona que no sabe nada, absolutamente nada de una biblioteca.

En definitiva, todas estas cuestiones nos apelan de alguna manera en nuestro día a día. Influyen, como decía en cómo funciona una biblioteca y cómo se percibe ésta desde fuera. A su vez, influirá en la imagen que tanto el entorno como la sociedad se hace de una biblioteca, la visibilidad que tendrá, y la capacidad de acción que tendremos y credibilidad para pedir inversiones, mejoras u apoyos.

Me parece muy interesante trabajar todas estas actitudes a nivel personal, pero también colectivo. Y cómo nos afecta el querer ser líder o influenciar siendo mujer u hombre. En bibliotecas, como en muchos ámbitos, hay muchísimas más mujeres pero también parece que a puestos de dirección o visibles en redes sociales lo son más los hombres que las mujeres.

¿Cómo lo veis? ¿Añadiríais algún otra habilidad o competencia? ¿Cómo os resuena con vuestro día a día en la biblioteca?

Os dejo aquí algunos recursos y enlaces por si es de vuestro interés.

-BiblioteCoach. Liderazgo y bibliotecas

-Key skills for library managers: leadership

-Liderazgo y liderazgo femenino. En: Estrategias y herramientas para el desarrollo profesional y el liderazgo femenino. Curso virtual Aula periféricas

Hace dos años dejé de escribir en el blog, aunque me parece mucho más tiempo. En su momento, consideré que había cerrado una etapa, no sé si por hartazgo o falta de tiempo, por necesidad de cambio o porque creí que no podía aportar más.

Llevo varias semanas de reflexión sobre si volver a escribir o no. Una chispita dentro de mí se encendió. Sentía que dadas las dificultades por las que pasan las bibliotecas en general (aunque tengo la sensación siempre ha sido así) y las bibliotecas médicas en particular, era necesario ponerles un altavoz, visibilizarlas, mostrar diferentes puntos de vista, compartir, apoyarlas, etc.

Así que, aquí estoy de nuevo, siguiendo la misma línea de antes, con las evoluciones que puedan surgir del paso de este tiempo. Con ganas, muchas ganas. Siempre desde una visión personal, desde la experiencia, desde lo que he aprendido y desde dónde he errado, desde dónde creo que son necesarios el trabajo y los cambios.

¡Larga vida a las bibliotecas!

Comparto una entrevista que me han realizado hoy en el programa Punto de enlace en Radio Exterior de España (RNE). Es una buena forma, creo, de visibilizar las bibliotecas médicas y la profesión bibliotecaria.

Hemos charlado sobre la importancia de las bibliotecas médicas en los hospitales, qué hace y qué fondos tiene concretamente la del Hospital Ramón y Cajal, quiénes son los usuarios, qué demandan y si existen requisitos específicos para trabajar en ellas.

ENTREVISTA: https://chirb.it/wp/tharbC

Asociamos el marketing a las ventas. A una actividad, en muchos casos, agresiva que permite captar clientes a toda costa y que puede llegar a causar rechazo. Pero en el ámbito bibliotecario, ¿es el marketing vender la biblioteca? ¿Sólo venderla? ¿En qué sentido? ¿Para qué puede resultar útil?

Como dice Katey Dempsey, el marketing bibliotecario no implica una mentalidad de ventas sino una mentalidad de servicio. Trata principalmente de:

  • Preguntar a los usuarios qué quieren y qué necesitan, nunca suponerlo o deducirlo.
  • Crear productos y servicios para satisfacer esas necesidades.
  • Dar a conocer que en la biblioteca existen servicios y recursos que los usuarios necesitan.

¿Cómo podemos hacerlo?

  • Ser consciente de aquellos servicios o formación más demandada y adelantarse ofreciendo ayuda, formación o tutoriales.
  • Dar continuamente información sobre la biblioteca: cambios, novedades, etc. Por ejemplo, un boletín de noticias, programas correos informativos.
  • Ofrecer la posibilidad de realizar sugerencias, quejas, mejoras a través de Internet o en la propia biblioteca.

También sería importante tener presente el networking como un elemento imprescindible del marketing de la biblioteca. Puede estar relacionado o muy ligado al marketing. ¿Qué nos facilita y qué supone hacer networking?

networking-diagram

  • Permite darte a conocer a potenciales usuarios, es decir, poner un nombre a una cara o una cara a un nombre.
  • Puede romper con los estereotipos negativos asociados a la profesión bibliotecaria.
  • Favorece los contactos y posible aliados de la biblioteca.
  • Las alianzas mejoran la influencia y el prestigio.
  • Si haces un buen trabajo, el boca a boca hará el resto, una usuaria contenta será la mejor embajadora.

¿Cómo lo podemos hacer?

  • Sesiones de formación en los diferentes servicios del hospital, ajustando dichas sesiones a sus necesides y preferencias.
  • Colaboración en proyectos de búsquedas bibliográficas como revisiones sistemáticas.
  • Ofrecer sesiones personalizadas de información, ayuda o formación.
  • Darnos a conocer mediante correos informativos, boletínes, blogs, actividades que se organicen desde la biblioteca, que a su vez permita visibilizar el trabajo que realizamos en las bibliotecas así como nuestros conocimientos y experiencia.
  • Ser amable, abierta, proactiva, asertiva y saber escuchar.

Recordemos que la importancia de esto radica en que según se comenta en The Machiavellian Librarian una buena bibliotecaria no es aquella que sólo tiene habilidades en este sentido sino también capacidad de realizar networking, tareas de marketing y auto-promoción.

¿Qué actividades de networking y marketing llevas a cabo en tu biblioteca?

El pasado 7 de junio se celebró la I Jornada de Trabajo de Bibliotecas de Ciencias de la Salud de la Comunidad de Madrid.

Fue una jornada no sólo de trabajo sino también de reflexión, personalmente me sirvió  para contestar algunas de las preguntas que lancé ya en la primera parte de este artículo.

Tristemente, las biblioteca médicas no están empoderadas, o no tanto, lo que nos gustaría a las profesionales de bibliotecas. Pero seamos, sinceras, ni las bibliotecas médicas ni casi cualquier biblioteca. Es una profesión denostada y poco apreciada y lo sabemos bien todas aquellas que hemos realizado la carrera (antiguas Diplomatura y Licenciatura y actual Grado).

Para empezar porque desde siempre se ha creído que el trabajo en una biblioteca lo puede realizar cualquiera. Es habitual escuchar comentarios de ese tipo ya que la gente está habituada a ver sólo una parte (y esto es importante, sólo una parte) del trabajo que se realiza en bibliotecas públicas. Pasar un escáner con un ruidito molesto sobre un código de barras. ¿Quién no va a poder hacer eso? Pues insisto, eso es sólo la punta del iceberg.

¿Qué quiero decir con esto? Que es necesario una persona con formación previa. Por supuesto, que se puede aprender, pero llevamos camino hecho si es alguien que ya tiene formación. Hace 25 años no existía esta carrera pero actualmente sí, y hay muchísimas profesionales muy valiosas.

En el ámbito de las bibliotecas médicas, otro poco de lo mismo. Por un lado, sorprende que exista bibliotecas médicas porque, oye, ya está Google. Bueno, pues yo como potencial paciente de un hospital no me gustaría que me atendiera profesional sanitario cuya información y conocimientos se está realizando en este famoso buscador como quien busca una película para ver el fin de semana. Y por otro, lado, falla el marketing y el adaptar el mensaje al público que nos dirigimos. 

Mientras se siga creyendo que cualquiera puede hacer este trabajo, que ya irá aprendiendo, nunca conseguiremos darle el valor necesario ni a la profesión ni a las bibliotecas médicas. Nosotras mismas lo estaremos desprestigiando. Porque yo me pongo una bata blanca y cojo un bisturí y con un buen pulso paso por cirujana y ya iré aprendiendo a cortar bien, pero ¡amigas mías! en el camino habré ido perdiendo muchos pacientes y la confianza y el respeto por la profesión médica irá decayendo.

aliados4El reconocimiento y prestigio de una biblioteca médica y de nuestra función pasa, a mi modo de ver, por dos factores importantes, evidentemente junto a otras muchas acciones.

  • Bibliotecas con profesionales formados previamente. La formación posterior debe ser una formación de actualización y reciclaje, nunca de «empezar desde cero». Se trata de un tema complicado. ¿Posibles soluciones?
    • Reivindicar la formación específica en las bases, convocatorias a nivel general y en los propios hospitales.
    • Que las asociaciones profesionales de bibliotecas y documentación se centren más en mover y promover estas acciones que en ofertar cursos carísimos que no tienen un equilibrio entre el precio y la calidad o los contenidos aportados. En muchas ocasiones no parecen defender los intereses de los profesionales.
  • Marketing, que seguramente se hace, pero que tendrá éxito cuando cambie la mentalidad sobre las bibliotecas y cómo se perciben y cuando aprendamos a transmitir el mensaje. Algo a lo que ayudaría que desapareciese la idea molesta del «cualquiera puede hacerlo» y de nuevo, sí, soy muy insistente, pasa por exigir formación específica para acceder al puesto.