El liderazgo en las bibliotecas

Publicado: 27 de agosto de 2021 en Bibliotecas médicas, Competencias y habilidades
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Hay muchos libros sobre liderazgo (más de medio millón). Hay bastantes artículos en blogs sobre liderazgo (podría ser infinito repasar Google). Ya no tantos libros sobre liderazgo en bibliotecas y quizás más difícil o imposible libros sobre liderazgo en bibliotecas médicas (aunque es evidente que se puede extrapolar de alguna manera lo general). Así que no seré yo quién dé lecciones sobre este tema, más allá de aquellas cuestiones que son imprescindibles y que creo que en la práctica diaria ayudan a mejorar y ser conscientes del trabajo que estamos llevando a cabo y cómo lo estamos realizando.

Por el mero hecho de estar en un puesto de responsabilidad, no somos líderes. La responsabilidad (merecida o no) nos llega mediante la institución en la que trabajamos. El liderazgo lo adquirimos de manera informal por ser capaces de influir en las demás personas, motivar y generar impacto alrededor. Una vez que apreciamos la diferencia entre ser jefa o ser quien manda de liderar, caemos del guindo y nos damos cuenta de que hay muchas personas que mandan y pocas que lideran. Más se complica si eres mujer.

Simplemente, remitiéndonos a las «habilidades blandas» que se supone que debe tener alguien que dirige lo podemos ver. Las mujeres somos las que solemos tener esas aptitudes y actitudes, en general, por cómo se nos ha socializado y enseñado. Curiosamente están mal vistas o no se valoran en nosotras pero sí cuando las posee un hombre (al que falta hacerle la ola por algo que para bien de todas, se tendría que suponer lo deseable) que normalmente se rige por otros patrones a la hora de trabajar (también aprendidos). Esta viñeta de Javirroyo en su libro Laborachismo, lo deja muy claro:

Javirroyo.Laboromachismo

¿Qué nos aporta ser una buena líder? Más allá de una posible satisfacción personal, en mi opinión, creo que repercute en un buen ambiente de trabajo, en una complicidad para realizar las tareas en la biblioteca con cierto entusiasmo y responsabilidad y en las ganas y energías para mejorar haciendo propuestas y siendo creativas.

Antes, de comentar lo que considero actitudes/habilidades/competencias necesarias para ser una buena líder (dentro de las muchas que pueden existir o que según qué contexto se pueden priorizar) voy a nombrar de forma resumida lo que no te hace una buena líder, sobre todo, porque estamos inmersas en una sociedad muy líquida (eso dice Baumann) y muy voluble donde la mercantilización de cuerpos, personas y creo que hasta actitudes y formas de ser está a la orden del día y esto nos puede llevar a la conclusiones equivocadas sobre lo que nos hace mejores personas, más «guays» o mejores trabajadoras.

El mero hecho de ser responsable de una biblioteca. Lo he comentado antes, puedes mandar, tener cierto poder otorgado pero no tener la más mínima influencia.

Postureo en redes sociales. Nos han vendido tanto que tenemos que mostrarnos, precisamente vender nuestra imagen, nuestra marca, que nos hemos convertido o podemos llegar a ser una mera caja decorada muy bonita por fuera pero sin nada dentro. Cuidado con el exceso de exposición, con el ansia por el ser el primero o querer parecer el que más sabe o estar en todos los sitios indiscriminadamente. Esa imagen que queremos transmitir tiene que ser coherente con nuestra forma de ser en el día a día y en el trabajo presencial con compañeras. Ya lo he dicho en otras ocasiones, no solo por estar visible todo el rato, significa que tengas aptitudes de liderazgo.

-Dejar patente a toda costa que tú eres quien manda. Sí, hace falta humildad, auto-reflexión, consciencia y reconocer que tenemos puntos que mejorar o trabajar.

Vamos al lío. ¿Cómo podemos llegar a alcanzar el liderazgo en nuestro ámbito de trabajo? ¿Qué habilidades, competencias tenemos que trabajar y fomentar en nosotras y en nuestros equipos? Aquí os dejo algunas de las que me parecen más importantes.

-Honestidad y humildad. Honestidad con una misma y con los demás. Saber decir «no lo sé». Humildad para evitar creernos mejores que las demás y para aceptar y reconocer que también nos equivocamos y cometemos errores.

-Motivación. Ser capaces de la auto-motivación pero también de mover a las personas con las que trabajamos. Estaría muy relacionado con conseguir que nuestro equipo sienta que forma parte de un proyecto, de algo más grande, al que aporta su granito de arena, es decir, conseguir que el personal de la biblioteca se sienta incluido.

Confianza. Tenemos que cree en nosotras mismas y en las posibilidades del equipo.

-Cooperación. Aunque en muchas bibliotecas médicas solo trabaja una persona, es importante, cuando sea posible, fomentar el trabajo en equipo, la cooperación interna (dentro de la propia biblioteca) como externa (con otras bibliotecas).

-Vínculos. Saber crear vínculos. No necesariamente tiene que derivar en una relación de amistad pero sí cierta pertenencia al grupo y de implicación en el trabajo. Muy relacionado con la confianza y la cooperación.

-Comunicación. Me gustaría tratarlo en un artículo aparte por la relevancia que tiene. Pero es evidente que hay que tener una buena comunicación a todos los niveles (compañeras, superiores, otras bibliotecas, proveedores, etc.) y en todos los medios (presencial, correo, teléfono). Muy obvio pero también muy común no cuidarla. La buena comunicación incluye el respeto, la educación, la escucha, la tolerancia y la asertividad.

Autogestión. Creo que no está incluida habitualmente en los libros pero me parece importante en el sentido de organizarse, planificarse, sabe hacer las cosas de forma autónoma. Fomentar esta misma habilidad en las compañeras de la biblioteca. Dentro de los posibles protocolos o flujos de trabajo, que tengan cierto margen para organizarse su jornada laboral.

-Estimulación intelectual. No hay nada más aburrido y monótono que un trabajo rutinario (aunque hay personas que por si perfil les gustan). Siempre que sea posible abogo, por en la medida de la capacidad de cada persona, promover retos en el trabajo, dar nuevas tareas o enseñar nuevas funciones.

Ganas de aprendizaje. Si estamos motivadas para aprender nuevas cosas y mejorar, también seremos un buen ejemplo para nuestro equipo y sabremos cómo hacer que también tengas ganas de aplicarse en su formación. Puedes sugerir cursos o talleres que les ayuden a desempeñar mejor sus tareas en el día a día y a actualizarse en sus conocimientos.

-Flexibilidad. Trabajamos en un entorno relativamente cambiante en muchos sentidos así que nada de ser rígidos y sentirnos atemorizados por los cambios (siempre asustan) pero debemos ser conscientes de que pueden surgir en cualquier momento y necesitaremos adaptarnos.

-Horizontalidad. Teniendo en cuenta el saber estar, y el puesto que cada persona desempeña, no funcionar a aludir siempre a la jerarquía laboral en la que nos desenvolvemos. Hace que todo lo anterior sea muy difícil de llevar a cabo. Nos despreocupamos y nos interesa más los resultados y el tener a nuestro ego saciado.

Por supuesto, todo esto que menciono estará condicionado o tendrá sus limitaciones ya que el que se valoren estas actitudes, se trabaje así o se fomenten tienen relación con otros factores. Entre ellos:

-La personalidad de la persona que lidera. Por poner un ejemplo, ¿puede alguien con afán de poder y control dejar con facilidad la autogestión de su equipo o la flexibilidad?

-La personalidad de las personas del equipo. Mi experiencia me dice que hay personas que sí han desarrollado habilidades que les permite un aprendizaje rápido y cierto pensamiento divergente para desarrollar tareas y solucionar problemas pero hay otras que les cuesta salir mucho de un trabajo mecánico y rutinario. Necesitan órdenes continuas y pautas muy marcadas para sentirse seguras y trabajar.

-La formación (igualmente tanto del potencial líder como de las personas que están a su cargo). Para mí, algo clave y en lo que insisto continuamente. En las bibliotecas, se sigue contratando mucho personal sin formación específica. Y sí, por mucho que se quiera tapar, también mi experiencia me dice (salvando excepciones) que no es lo mismo enseñar a alguien que viene con una base previa que a una persona que no sabe nada, absolutamente nada de una biblioteca.

En definitiva, todas estas cuestiones nos apelan de alguna manera en nuestro día a día. Influyen, como decía en cómo funciona una biblioteca y cómo se percibe ésta desde fuera. A su vez, influirá en la imagen que tanto el entorno como la sociedad se hace de una biblioteca, la visibilidad que tendrá, y la capacidad de acción que tendremos y credibilidad para pedir inversiones, mejoras u apoyos.

Me parece muy interesante trabajar todas estas actitudes a nivel personal, pero también colectivo. Y cómo nos afecta el querer ser líder o influenciar siendo mujer u hombre. En bibliotecas, como en muchos ámbitos, hay muchísimas más mujeres pero también parece que a puestos de dirección o visibles en redes sociales lo son más los hombres que las mujeres.

¿Cómo lo veis? ¿Añadiríais algún otra habilidad o competencia? ¿Cómo os resuena con vuestro día a día en la biblioteca?

Os dejo aquí algunos recursos y enlaces por si es de vuestro interés.

-BiblioteCoach. Liderazgo y bibliotecas

-Key skills for library managers: leadership

-Liderazgo y liderazgo femenino. En: Estrategias y herramientas para el desarrollo profesional y el liderazgo femenino. Curso virtual Aula periféricas

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